Típico, martes por la noche y todo el 2-01 preguntando si ya hicieron la crónica. Lo siento Profesor pero es la pura y la cruda verdad, es que somos mexicanos y como ya dijeron los de Top Gear que somos unos flojonazos no somos mas que el puro ejemplo, bueno en realidad no vine a atacar mi espontaneidad de ultima hora, ni mi infinita creatividad, pero solo tomaré en cuenta el comentario de los conductores de Top Gear para sacar este punto de vista personal, que tengo sobre ellos.
Así como los tres Inglesitos, que merecen una patada ahí mero, nos imaginan de una forma tan holgazana, y según ellos nos debería de dar miedo despertar y recordar que somos mexicanos, con orgullo cada día me levanto y digo: ¡A HUEVO! Es un orgullo despertarme y recordad que soy mexicano. Y así como para ellos nosotros somos todo lo anterior, solo me queda comentar que para mí todos los ingleses, son como Mr. Bean
Pero bueno, solo era para calentar la maquina de la creatividad y tratar de relatar lo que me paso en este tan merecido y friolento puente. Viernes, día de callejoneada en el Centro Histórico, y si, seguimos con las crónicas carnavaleras. Día de pasarla bien con mis amigos y tratar de disfrutar el evento, que pocas veces me había tocado asistir pero este año, por obvias razones, obligue a mi persona a estar presente. Apoyando a mis 3 nuevas amistades masculinas, todos de la farándula el día de hoy, y a mis 10 ninfas, amigas, bellezas, mis reinas.
Acompañado por mi cámara de fotos el fin de semana, tratando de plasmar y captar todo lo que para mí fuera lo mejor, video o fotografía, las dos estaban perfectas, aun así el momento siempre seria mágico. Fue una de esas noches que jamás quise terminar, y a pesar que fueron solo cerca de 5 horas las que conviví, pareciera que con ellos había pasado un día entero. Con un frio que estaba de la mera… temblorina que me pego por ser todo un caballero, despojarme de mi sudadera para prestársela a mi amiga.
Y de la nada observe que se acercaba una persona que se me hacia conocida, claro, era una compañera de la Facultad, caminaba con violín en mano, y de manera singular le ofrecí una sonrisa, la cual de manera tan sencilla y alegre, correspondió. Hoy en día es tan sano regalar una sonrisa, pero no todos son tan amables con aquella chica, para corresponder tal gesto.
El día concluyo, pero el siguiente fue otro día de reunión y recreación, si, el ex-candidato a Rey de la Alegría, se convirtió en Chef, para con sus tantos movimientos en la cocina, termina preparando un delicioso Sushi, claro que salió buenísimo, tanto así que el que decía y repetía: No me gusta esa madre. Terminó devorándose todo un rollo.
En fin esta crónica solo era para resaltar el gran valor que le da la amistad a la vida, esas personas que te ayudan a mover el mundo cuando no puedes hacerlo solo, las que están cuando ahí cuando no deben de estarlo, y las que de una u otra manera siempre son un gran soporte de tu persona. Gracias a mis amigos.

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