jueves, 10 de febrero de 2011

Al paso de los años vamos conociendo el amor, error tras error, mariposas en mi estomago, sensaciones desconocidas antes para nosotros, pero Cupido que es el Dios del amor, ¿en realidad mete su cuchara en todo esto?


Puede ser que no directamente, pero si el lo fuere, siendo un Dios del amor, ¿porque demonios falla tanto? Puede ser que falle, porque tiene los ojos vendados, pero no. Cupido tiene los ojos vendados por un solo motivo y razón, buscar que el amor se aleje del interés y el llamado “me lleno el ojo”, y se aleje de la razón, y que el amor nazca de un solo lugar, sin buscar razón o lógica, si, este lugar es el corazón.


Si, el corazón, un órgano vital, funciona enviando sangre a todo el cuerpo, y ¿como se relaciona esto con el amor? Fácil. Al igual que el corazón, el amor es vital, no hay persona que pueda vivir sin el, la persona mas frívola puede enamorarse, y el día que lo hace, la frivolidad desaparece. Tal vez este ejemplo no sea el mejor ni el mas grafico para explicarlo, pero al momento que alguien te dice, te quiero, te amo, o simplemente hace algo para que tus sentimientos vibren y estén a flor de piel, el primero en reaccionar, es el corazón, pequeños calambres que se sienten bonitos y no necesariamente calambres de dolor, sino de sensaciones, que le manda una señal a otro órgano que es el que nos refleja, los ojos.


Los ojos, la ventana del alma, el reflejo de la sinceridad, cuando una gota de agua salada, expresa distintos sentimientos, y todo un recuerdo detrás de ello. Verdes, Azules, Cafés no importa el color, sino la persona que los porte, pero aquí es donde me viene una pregunta a la mente. ¿En realidad habrá alguna conexión entre los ojos y el corazón? Demasiado obvio, no creen. Física y anatómicamente, no lo hay, pero mental y sentimentalmente, si. Como es que tus ojos se dan cuenta que estás triste, o demasiado feliz que en ese momento se necesita una lagrima rodar por las calles que forman tus mejillas, con destino tus labios. Es irónico pero el alma y el corazón, pareciera tener una conexión WiFi con los ojos, y reaccionar al momento.


Solo queda concluir, que Cupido somos nosotros mismos. No ocupamos que un niño en pañales venga y nos tire con una flecha para decirnos que debemos estar enamorados de alguien al que el escogió. No, TU ERES TU PROPIO CUPIDO, solo toma en cuenta algo, cuando quieras disparar tu flecha, hazlo tal cual el mismo, con los ojos vendados, no busques razones, motivos ni lógica, solo reacciona a como tu corazón lo sienta, porque el corazón no busca una razón.




«Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad».
Gottfried Leibniz

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